Se extiende por la red multitud de remedios y curas medicinales elaboradas con remedios naturales con fines supuestamente milagrosos y uno de estos remedios es la famosa “cura tibetana del ajo” que consiste en tomar tintura de ajo de forma progresiva y regresiva con el fin de provocar una reversión de nuestros malestares. Hoy vamos a analizar qué posibles efectos tiene esta famosa cura, así como sus contraindicaciones y otras advertencias. Mi objetivo es que verdaderamente profundicemos en este remedio para saber cuán útil es y para quién puede servir en vez de verlo como algo milagroso que puede hacer todo el mundo.

Como siempre digo, las plantas son medicamentos y, como tales, tiene contraindicaciones, interacciones, efectos adversos según la dosis, hormesis… en fin, todo lo que tiene un medicamento y por tales hay que tratarlas. Así que vamos intentar analizar esta cura en profundidad. Espero poder ofrecer información valiosa para los curiosos y para los amantes del ajo, ya que este bulbo también tiene muchas virtudes.

Para empezar, vamos a hablar de la cura tibetana del ajo, qué es, y cómo se elabora.

Según se dice en Internet (desconozco la veracidad de esto que se dice), la cura tibetana del ajo es una cura que se extrae de un viejo texto escrito por un monje tibetano hace siglos y dice que se utiliza como un gran desintoxicador y que además sólo puede hacerse cada cinco años. Consiste en elaborar una tintura de ajo con los siguientes ingredientes:

350 gramos de ajo en un cuarto de alcohol comestible de 70 grados (un vodka bien concentrado con alta gradación, por ejemplo). Se pelan y machacan los ajos y se cubren con el alcohol en un tarro de cristal que se guarda en la nevera durante diez días. Pasado ese tiempo, se filtra el alcohol y se guarda en el recipiente definitivo, un bote oscuro con un gotero y lo guardaremos tres días más en la nevera. Pasado ese tiempo, la tintura está preparada.

La forma de tomarla es la siguiente:

Día uno: una gota en el desayuno, dos en la comida, tres en la cena.

Día dos: cuatro en el desayuno, cinco en la comida, seis en la cena.

Día tres, siete en el desayuno, ocho en la comida, nueve en la cena.

Día cuatro, diez gotas en el desayuno, once en la comida y doce en la cena.

Día cinco, trece gotas en el desayuno, catorce en la comida y quince en la cena.

A partir del sexto día, empieza la cuenta atrás:

Día seis, quince gotas en el desayuno, catorce en la comida y trece en la cena.

Así vamos reduciendo gotas comida a comida hasta que llegamos a una gota. Cuando esto ocurre, tomamos 25 gotas en cada comida hasta terminar el preparado.

Dicen los distintos artículos, que este preparado desintoxica el hígado, mejora la salud del sistema cardiovascular y que puede ayudar en personas con arteriosclerosis y obesidad.

Obviamente, se puede intuir las contraindicaciones e interacciones. No pueden tomar este preparado personas que estén tratándose con anticoagulantes. Quizá sea importante que se abstengan personas que tienen úlceras estomacales o algún tipo de intolerancia al ajo y yo añadiría que tuvieran cuidado las personas que tienen alguna enfermedad autoinmune así como mujeres que tengan metrorragia o miomas o bien personas que tengan con frecuencia hemorragias (es lo que mi intuición me dice, no quiere decir que así sea). Por supuesto, esta cura es totalmente contraproducente en pacientes ex-alcohólicos.

Bien, esto es lo que dice internet del tema.

A partir de aquí voy a recoger estudios sobre el ajo que pueda orientarnos mejor sobre cómo podría influir este tratado. Espero encontrar algo relacionado directamente con la cura tibetana pero si no es así, hablaremos de los tratamientos con alium sativum.

No vamos a revisar toda la literatura que recoge más de 5.000 estudios sobre el ajo pero sí que analizaremos algunos de ellos con el fin de arrojar luz a esta famosa cura. He encontrado estudios relacionados con tintura de ajo. Sin embargo, nada específico que explique el funcionamiento de esta cura y el por qué de la toma de gotas, el tiempo de toma, sus efectos, sus riesgos… no obstante, espero que los siguiente párrafos puedan ayudarnos a entender mejor este remedio.

En un estudio, que revisa las propiedades de los viejos remedios de ajo, reconoce que los distintos principios activos de este bulbo actúan sinérgicamente mejorando el perfil enzimático y favoreciendo la salud del sistema inmunitario, enfermedades cardiovasculares, en la salud del hígado, cáncer y otras áreas, en especial el extracto del ajo envejecido o también llamado ajo negro. Aunque no es el caso de nuestra cura tibetana, este estudio corrobora las propiedades antibacterianas, antihipertensivas y antitrombóticas del ajo.

Síndrome metabólico

Otro estudio publicado en Irán  hizo una revisión de las distintas publicaciones que se han realizado con respecto al ajo y sus propiedades en el síndrome metabólico y si bien apunta maneras, el caso es que el propio estudio reconoce que no hay nada claro sobre su papel en esto. Poco a poco se va demostrando que el síndrome metabólico está claramente relacionado con una dieta excesiva de carbohidratos de mala calidad (azúcares, harinas blancas etc), en una proporción excesiva como resultado de una vieja recomendación dietética que ponía los cereales en la base de la alimentación. Si bien el ajo ayuda a mejorar el sistema cardiovascular y posiblemente su riqueza en polifenoles pudiera ayudar a mejorar el perfil lipídico, el caso es que no resulta un milagro si no se acompaña de un cambio dietético por lo que podemos concluir que una cura tibetana del ajo NO VA A ADELGAZAR y es importante tener esto presente porque nada que suplementemos por natural e increíble que sea, puede mejorar el efecto de un cambio dietético en lo que respecta al síndrome metabólico.

Salud cardiovascular

Como hemos dicho, no tiene un papel fundamental en el síndrome metabólico, pero son  indiscutibles sus virtudes cardioprotectoras, entre otras cosas por sus compuestos tales como  2-vinil-4H-1,3-ditiina, un compuesto presente de forma natural en el ajo que, según este estudio, demuestra mejorar el estrés oxidativo en las células vasculares. Otro estudio publicado en Suecia  corrobora la acción cardioprotectora del ajo, en especial de arteria coronaria e indica que aproximadamente un 80% de pacientes reducirá la calcificación de esta arteria con la toma continuada de ajo pero en este caso, el estudio se hizo con extracto de ajo envejecido.

Cáncer de colon

Según esta revisión de las distintas plantas que pueden tener efectos positivos en enfermos con cáncer de colon, el ajo, junto a otras plantas de interés como el té verde, resulta ser uno de los más interesantes remedios que pueden colaborar en una mejor salud del colon. Otros artículos proponen una combinación del tratamiento convencional con tomas de ajo responsable.

Salud oral

Cándidas bucales, aftas, caries comunes, infecciones endodóncicas y enfermedades de la encía pueden prevenirse con la toma del ajo al arrojo de otra revisión de los estudios publicados de esta planta y sus efectos en la salud bucal.

Salud hepática:

Quizá el tratamiento más parecido a la cura tibetana del ajo elaborado en laboratorio con suplemento de ajo en polvo que se ha realizado, el el publicado en este estudio que concluye que la suplementación con ajo en polvo mejora el perfil hepático en pacientes con hígado graso, lo que me lleva a la conclusión personal (puedo estar equivocada), que la cura tibetana del ajo pudiera tener como fin, mejorar la eficacia de un hígado graso cansado y, por supuesto, como inicio de un cambio nutricional importante después de la famosa cura con el fin de mejorar el estado de un sistema cargado y cansado con el que se ha acompetido un abuso dietético crónico.

Mi conclusión

Yo utilizaría esta cura, más que como un milagroso remedio (tal y como se explican en las distintas webs sin profundizar en estos remedios), como un punto de partida para iniciar una nueva vida en la que cuidamos nuestro sistema digestivo y nuestra salud. El momento ideal para hacer este tratamiento sería aquél en el que nuestro médico nos ha diagnosticado inicio de hígado grado (con una simple obesidad se puede llegar a padecer) y vamos a iniciar una nueva dieta que mejore nuestro perfil lipídico. Podría hacerse esta cura antes del inicio de la nueva dieta o incluso a la par para, a la vez que dejamos de agredir nuestro hígado, tratamos de cuidarlo mejor. Pero sin ese cambio nutricional que requiere un cambio mental, la cura tibetana del ajo podría ser incluso contraproducente, sobre todo, si creemos que va a hacer el efecto mágico de adelgazarnos y continuamos con nuestras viejas rutinas de beber alcohol, comer alimentos insalubres llenos de azúcar, ultraprocesados  y otras malas costumbres que podrían provocarnos la contraproducente sensación de que el remedio va a hacer el trabajo que nosotros no queremos hacer, algo que es tremendamente peligroso para nuestra salud.

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