La bardana es una planta que no solemos considerar en nuestro herbario. El motivo es porque apenas conocemos nada de ella a pesar de que es incluida en  muchos de los recetarios de los yerberos y es porque se trata de una planta que parece tener pocas propiedades y sin embargo es, como dice el título, un auténtico tesoro escondido.

En la medicina tradicional china es utilizada para con gestiones y resfriados y se utiliza la parte de las semillas. Europa se ha utilizado con más frecuencia la parte aérea de la planta, las hojas y el tallo así como  las sumidades floridas (flores) con otras finalidades.

Entre sus propiedades  tiene la capacidad de limpiar la sangre y alcalinizarla. Es un aliado para el sistema linfático es capaz de limpiar los conductos biliares mejora la salud del estómago y es diurética con la capacidad de facilitar expulsión del ácido úrico entre otros. Es antimicrobiana y antifúngica y se puede usar para eliminar los parásitos intestinales e incluso, con menos éxito pero también, la cándida. Tiene propiedades colagogas y coleréticas y por eso es una gran aliada para nuestro hígado y vesícula.

En la piel también es interesante usar la bardana porque puede utilizarse en caso de abscesos, acné, herpes, irritaciones en la piel, picores… eso implica que podemos utilizarla para hacer preparados cosméticos que puedan ayudar con estas dolencias aunque no deberíamos despreciar la forma tomada.

La manera más cómoda de tomarla es en infusión o en comprimidos y y un preparado sencillo consiste en escaldar 20 g de la hierba en 1 l de agua hirviendo y tomar tres vasos al día.

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