Interacciones de fármacos con plantas medicinales

Existe una idea generalizada, a la vez que peligrosa, que hace pensar a los consumidores de las plantas y amantes de la fitoterapia, que la acción de la planta es más lenta y menos concentrada que los medicamentos y por tanto no debe existir riesgo de interacción entre ellos. Sin embargo, hay muchas formas en las que las plantas interaccionan con medicamentos.

¿Cómo intervienen las plantas cuando estamos tomando medicamentos?

Tres son las formas en las que una planta puede interaccionar con un fármaco.

  1. La planta medicinal puede potenciar la acción del medicamento. Esto suele ocurrir con plantas que tienen una acción parecida a la del medicamento como, por ejemplo, plantas que tienen acción anticoagulante y medicamentos que tienen acción anticoagulante.
  2. Las plantas medicinales que actúan y disminuyendo la acción del medicamento. Esto puede ocurrir por dos motivos, o bien porque tiene una acción contraria y lo desconocemos como, por ejemplo, tomar manzanilla que tiene propiedades astringentes y contraviene la acción de los laxantes.
  3. El otro motivo y sería la tercera forma de interaccionar, es impidiendo su absorción y esto es más difícil de detectar, porque la lógica nos puede indicar perfectamente cuándo una planta puede potenciar o disminuir un medicamento. Sin embargo, es más difícil saber intuitivamente cuándo una planta está inhibiendo la absorción de un medicamento.

Los dos ejemplos más comunes de plantas que impiden la absorción de medicamentos son, por ejemplo, las semillas de pomelo, cuyos principios activos dificultan la síntesis en el hígado de muchos medicamentos por lo que nunca se recomienda tomar semillas de pomelo, ni extracto y a veces ni siquiera la fruta cuando se está tomando un tratamiento de larga duración como, por ejemplo, en el caso del Cintrón, (medicamento, por otra parte, que sufre numerosas interacciones con plantas como por ejemplo el olivo, el ginkgo biloba, el espino blanco, la centella asiática, y todas las plantas que tengan un papel protagonista en el sistema circulatorio).

Otro ejemplo clásico de interacción en este sentido (es decir, bloqueando la absorción del medicamento), es el hipérico o hierba de San Juan. Esta planta siempre se contraindica cuando se está tomando sustitución hormonal por algún motivo bien, anticonceptivo, o bien para la menopausia.

¿Cómo saber las interacciones entre plantas medicinales vs medicamentos?

Podemos adivinar, por lo escrito en el párrafo anterior, que algunas plantas serán fáciles de detectar desde nuestra lógica por su incoherencia en el momento de tomar medicamentos. Sería el caso, por ejemplo, de tomar plantas que bajan el colesterol a la vez que medicamentos que bajan el colesterol, plantas que estimulan la tiroides a la vez que medicamentos para el hipotiroidismo o para el hipertioridismo etc. Es decir, plantas que potencian la acción o plantas que la disminuyen.

Después están todo ese cúmulo de plantas que decíamos antes que pueden impedir la absorción del medicamento. Esto es difícil de saber, a menos que nos llegue una constatación fiable que nos permita entender la interacción de la planta.  Por eso siempre es importante, consultar un médico.

Hay que tener en cuenta, no obstante que los médicos no son etnobotánicos y por lo tanto no conocen todas las propiedades de todas las plantas empezando por el hecho de que ni siquiera un etnobotánico la sabe porque la etnobotánica y la fitoterapia son ciencias en continuo crecimiento que parte del conocimiento limitado de las plantas. Así que la precaución nos dice, que habría que intentar evitar todo lo posible el consumo de las plantas a la par que tratamientos farmacológicos.

De esta manera es importante que si estamos con un medicamento por un largo tiempo evitáramos la ingesta de plantas con el fin de tratar algo en nuestras vidas, aunque no tuviera que ver con el tratamiento médico.

Pero, al mismo tiempo, ¿qué significa tomar plantas cuando hablamos de interacción? 

Nos estamos refiriendo  a un tratamiento fitoterapéutico, no la toma esporádica. Las infusiones, más comunes, los tés, etc. siempre y cuando no sean continuados en el tiempo y no impliquen un tratamiento de tres tomas diarias, podemos tomarlos de forma esporádica a la par que el medicamento (a menos que nos siente mal). Hay que descartar las plantas cuando las tomamos como tratamiento, con un horario de tomas y durante un tiempo determinado.

No obstante, ante la duda y sobre todo si nuestro tratamiento medicinal trata una enfermedad muy seria cuya interacción podría significar la diferencia entre la vida y la muerte, hasta las tomas esporádicas deberían estar sujetas a estudio. Un ejemplo muy claro de esto es la toma de plantas fitoestrógenas (soja, alfalfa… etc,) en pacientes que están siendo tratadas de un cáncer estrógeno-dependiente como, por ejemplo, un cáncer de mama.

Interacciones entre las propias plantas medicinales

Es importante no olvidar, que las plantas entre sí también interaccionan y que por el hecho de considerarse naturales no necesariamente son inocuas por lo que también se debe considerar la sinergia entre las propias plantas cuando decidimos tomarlas como tratamiento.

¿Cuál sería el mejor momento de acudir a la fitoterapia evitando la interacción con fármacos?

El mejor momento, a mi juicio, de tomar plantas medicinales, es justo cuando nuestro médico ha detectado que hay alguna incidencia de salud a partir de un análisis de un diagnóstico, pero todavía no quiere acudir a la medicina y desea que hagas cambios dietéticos o de otro tipo que puedan influir en los resultados de un próximo análisis. Ese momento es perfecto para tomar plantas afines.   Especialmente interesante es, por ejemplo, cuando nuestros análisis han arrojado una cifra alta de colesterol, de triglicéridos, una pequeña disfunción tiroidea, y el médico te advierte que tienes que hacer cambios nutricionales y que tienes que hacer un próximo análisis en unos meses para ver la evolución tras esos cambios nutricionales. Ese momento es perfecto para que las plantas puedan servir de aliados parar frenar nuestra tendencia biológica.

Otro momento interesante en el que podemos acudir a las plantas, es cuando detectamos en nosotros pequeñas incidencias médicas que no merecen ni siquiera una atención médica como por ejemplo un resfriado, un un dolor (siempre y cuando no estemos tomando un tratamiento medicamentoso como decíamos anteriormente) o bien para prevenir ciertas deficiencias como, por ejemplo canela para mejorar la sensibilidad a la insulina…. en casos como éstos, la fitoterapia tiene un papel protagonista y muy beneficiosa.

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